Entender 25 mayo 2026
¿Y si una farola solar pudiera hacer mucho más que iluminar una carretera? En Togo, el proyecto PEP’S Rural demuestra que el alumbrado público autónomo puede convertirse en un verdadero motor de seguridad, inclusión y desarrollo territorial.
Con 50.000 farolas solares desplegadas en 4.599 comunidades rurales, Sunna Design acompaña una transformación a gran escala. Un estudio de impacto realizado sobre el terreno pone hoy de relieve resultados concretos: mejora del bienestar, mayor movilidad nocturna, mejor acceso a los servicios esenciales y reducción de las emisiones de CO₂.
Índice
Bienestar general: el 91 % de los habitantes declara una mejora de su calidad de vida.
Actividades nocturnas: la frecuentación nocturna pasó del 8 % al 23 %.
Acceso a los servicios esenciales: +30 % de visitas nocturnas a centros de salud y puntos de agua.
Educación: el 25 % de los alumnos estudia ahora por la noche, frente al 1 % anteriormente.
Inclusión & empoderamiento de las mujeres: 16 % de salidas nocturnas, reforzando la participación social.
En las zonas rurales, el acceso a la energía no se limita a una cuestión de infraestructura. Condiciona la seguridad de los desplazamientos, el acceso a la atención sanitaria, la continuidad de las actividades económicas y la participación en la vida social después del anochecer.
En Togo, este reto era especialmente importante. En 2018, solo el 8 % de las zonas rurales estaban electrificadas. Para responder a esta realidad, las autoridades togolesas, a través de la AT2ER, lanzaron el Proyecto de Alumbrado Público Solar en zonas rurales, PEP’S Rural, con un objetivo claro: reducir las desigualdades territoriales y apoyar el desarrollo económico y social de las comunidades rurales.
Junto al gobierno togolés, Sunna Design contribuyó a esta ambición mediante el despliegue de 50.000 farolas solares autónomas en 4.599 comunidades. Pero más allá del número de equipos instalados, es el impacto concreto en la vida cotidiana de los habitantes lo que da todo su alcance al proyecto.
Para evaluar los efectos del programa, se llevó a cabo un estudio de impacto social sobre el terreno con el apoyo de Mitsio Motu. Se basó en 5.429 entrevistas realizadas en tres regiones clave del país: Savanes, Kara y Plateaux.
El objetivo era comparar la situación antes y después de la instalación de las farolas solares, con el fin de medir los cambios observados en los usos, la movilidad nocturna, el acceso a los servicios esenciales, la educación y la autonomía de las mujeres.
Este enfoque permite ir más allá de una lectura únicamente técnica del proyecto. Muestra cómo una infraestructura solar, cuando está bien posicionada y mantenida de forma duradera, puede convertirse en una verdadera herramienta de transformación social.
Uno de los primeros efectos observados se refiere a la seguridad. En los pueblos, en las carreteras, cerca de los centros de salud, los puntos de agua o los lugares de reunión, el alumbrado público hace que el espacio sea más legible y accesible.
Según el estudio, más de dos de cada tres personas se declaran ahora satisfechas con el alumbrado público, frente a solo el 9 % antes de la instalación de las farolas. Esta cifra refleja un cambio profundo en la percepción de los espacios públicos.
La luz no elimina todos los riesgos, pero mejora la visibilidad, refuerza la sensación de seguridad y anima a los habitantes a desplazarse más después de la puesta del sol. En algunas zonas, la sensación de seguridad nocturna aumentó un 11 %, mientras que los desplazamientos nocturnos frecuentes crecieron notablemente.
La iluminación solar también tiene un impacto directo en la movilidad y las actividades sociales. Antes del proyecto, la oscuridad limitaba mucho los desplazamientos. Después de la instalación de las farolas, el 23 % de los habitantes declara desplazarse con frecuencia por la noche para actividades sociales o religiosas, frente a solo el 8 % anteriormente.
Esta evolución muestra que el alumbrado público no se limita a una función de confort. Acompaña la vida local, facilita las reuniones entre habitantes y apoya los usos cotidianos.
El acceso a los servicios esenciales también progresa. La frecuentación nocturna de infraestructuras públicas, como los centros de salud y los puntos de agua, aumentó un 30 %. En las zonas rurales, esta mejora puede tener un efecto determinante, especialmente para las familias, las mujeres y las personas que viven lejos de los servicios básicos.
El estudio también pone de relieve un fuerte impacto en la educación. Antes del proyecto, solo el 1 % de los alumnos estudiaba por la noche gracias al alumbrado público. Tras el despliegue de las farolas solares, esta proporción alcanza el 25 %.
En territorios donde el acceso a la electricidad sigue siendo limitado, el alumbrado público se convierte así en un apoyo indirecto pero concreto al aprendizaje. Ofrece a los jóvenes un entorno más favorable para estudiar, desplazarse y participar en la vida comunitaria.
El impacto también es visible para las mujeres. El porcentaje de mujeres que salen con frecuencia por la noche pasó del 4 % al 16 % después de la instalación de las farolas. Este aumento ilustra el papel del alumbrado en la autonomía, la seguridad percibida y la participación social y económica de las mujeres.
El éxito del proyecto también se basa en la calidad de su ejecución. Sunna Design desplegó una metodología que combina cartografía, preposicionamiento satelital y estudios de terreno.
Este enfoque permitió identificar las zonas prioritarias, adaptar la ubicación de las farolas a los usos reales e integrar los comentarios de los actores locales: prefectos, jefes de aldea y habitantes.
El proyecto también se inscribe en una lógica de sostenibilidad. Sunna Design previó un contrato de mantenimiento de 12 años, que combina mantenimiento preventivo, mantenimiento correctivo, herramientas digitales geolocalizadas y seguimiento de los equipos. Esta dimensión es esencial para garantizar el rendimiento de las instalaciones a largo plazo.
Más allá de los beneficios sociales, el proyecto contribuye a una electrificación baja en carbono. Al apoyarse en la energía solar, las farolas autónomas permiten iluminar zonas no conectadas a la red eléctrica, sin recurrir a infraestructuras pesadas ni a fuentes de energía con altas emisiones.
Según el estudio, el programa permite evitar cada año la emisión de 701.631 kg de CO₂, es decir, el equivalente a 3,2 millones de kilómetros recorridos en un coche térmico.
Este dato confirma que la iluminación solar puede responder simultáneamente a dos grandes retos: mejorar la vida cotidiana de las poblaciones y reducir la huella ambiental de las infraestructuras públicas.
El estudio de impacto del proyecto PEP’S Rural en Togo demuestra que una farola solar puede hacer mucho más que iluminar una carretera. Puede asegurar un desplazamiento, facilitar el acceso a un centro de salud, apoyar la educación, reforzar la autonomía de las mujeres y prolongar la vida local después del anochecer.
Al combinar innovación solar, metodología de terreno, financiación estructurada y mantenimiento a largo plazo, este proyecto demuestra que es posible construir infraestructuras útiles, sostenibles y adaptadas a las necesidades de las comunidades.
Para Sunna Design, este estudio confirma una convicción fuerte: el alumbrado solar autónomo es un motor concreto de desarrollo territorial. En Togo, la luz abre ahora nuevas perspectivas para miles de comunidades rurales.
El proyecto PEP’S Rural tiene como objetivo mejorar el acceso al alumbrado público en las zonas rurales de Togo gracias a farolas solares autónomas, con el fin de reforzar la seguridad, la inclusión y el desarrollo local.
El proyecto permitió el despliegue de 50.000 farolas solares en 4.599 comunidades rurales.
El estudio muestra una mejora del bienestar, un aumento de los desplazamientos nocturnos, un mejor acceso a los centros de salud y puntos de agua, así como un apoyo a la educación y a la autonomía de las mujeres.
El programa permite evitar cada año la emisión de 701.631 kg de CO₂, es decir, el equivalente a 3,2 millones de kilómetros recorridos en un coche térmico.
Sunna Design aporta su experiencia en alumbrado solar autónomo, con una solución completa que incluye despliegue, metodología de terreno, supervisión técnica y mantenimiento durante 12 años.
Un estudio del sitio permite definir la configuración más adecuada según sus objetivos y limitaciones.