Entender 1 octubre 2026
Con motivo de la Semana Europea del Desarrollo Sostenible, centrémonos en una cuestión que ocupa un lugar cada vez más importante en las políticas de ordenación del territorio: la preservación de la noche.
Reducir el consumo energético del alumbrado público es esencial. Pero la transición ecológica plantea hoy una cuestión más amplia: ¿dónde, cuándo y cómo necesitamos realmente la luz?
Este es precisamente el reto de la trama oscura.
Después de las tramas verde y azul, destinadas a preservar la continuidad ecológica terrestre y acuática, la trama oscura se centra en la continuidad ecológica nocturna.
Para muchas especies, la oscuridad es una condición esencial para desplazarse, alimentarse, reproducirse o descansar. La Oficina Francesa de Biodiversidad recuerda que la iluminación nocturna puede provocar la pérdida de hábitats naturales, acentuar su fragmentación y, en algunos casos, causar mortalidad directa. La trama oscura tiene como objetivo preservar o restaurar corredores de oscuridad que permitan el desplazamiento de la fauna nocturna.
El objetivo no es apagar sistemáticamente el alumbrado público, sino encontrar el equilibrio adecuado entre las necesidades de los usuarios y la preservación de la oscuridad. Esta reflexión es cada vez más concreta para las autoridades locales: el 8 de septiembre de 2026, Cerema publicó un estudio realizado en el territorio de Pays Castelroussin Val de l’Indre, combinando datos sobre contaminación lumínica y continuidad ecológica con mediciones sobre el terreno para identificar posibles mejoras.
La cuestión ya no se limita, por tanto, a elegir una luminaria eficiente: se trata de pensar el alumbrado a escala del territorio. Esto es lo que distingue la trama oscura de un enfoque limitado únicamente a la contaminación lumínica: también tiene en cuenta la continuidad entre los espacios oscuros y su capacidad para permanecer conectados para la fauna nocturna.
En una zona con importantes retos relacionados con la biodiversidad, la primera pregunta debería ser sencilla:
¿Es realmente necesario iluminar este espacio?
Cuando la iluminación sigue siendo necesaria, ya sea en un camino, un carril bici, una calle o un aparcamiento, el siguiente paso consiste en actuar sobre cuatro parámetros: dónde se dirige la luz, con qué intensidad, con qué espectro y durante cuánto tiempo.
El primer objetivo consiste en iluminar únicamente la zona útil. La ubicación del punto de luz, su altura, orientación y fotometría deben permitir concentrar el flujo luminoso en el espacio realmente utilizado, evitando iluminar innecesariamente la vegetación, las fachadas o el cielo. Esta precisión es especialmente importante en parques, vías verdes y espacios naturales.
A continuación, los equipos pueden seleccionarse en función de esta necesidad, y no al contrario. Dependiendo del lugar, unas fotometrías adecuadas, un dispositivo de corte del flujo luminoso o un diseño que limite las emisiones hacia el cielo permiten controlar mejor la luz. En Sunna Design, la luminaria Elektra ilustra este enfoque con varias fotometrías, una opción de corte del flujo luminoso y certificación Dark Sky.
El objetivo no es solamente iluminar menos, sino sobre todo iluminar con mayor precisión.
La cantidad de luz no es el único parámetro que debe tenerse en cuenta. Su temperatura de color y, de forma más general, su espectro también pueden tener un impacto diferente según las especies y los entornos. En las zonas sensibles, optar por tonalidades más cálidas y limitar la proporción de luz azul puede formar parte de los criterios estudiados desde la fase de diseño del proyecto.
Las temperaturas de color más cálidas, e incluso los espectros ámbar, pueden priorizarse cuando el contexto lo justifique. Por ejemplo, algunas soluciones de Sunna Design están disponibles hasta 2200 K y Elektra también existe en una versión ámbar que contiene menos de un 2 % de longitudes de onda azules. Estas características deben analizarse teniendo en cuenta las especies presentes, los usos del lugar y los requisitos del proyecto.
Pero la iluminación también puede evolucionar a lo largo de la noche.
Un espacio frecuentado a las 20:00 no necesita necesariamente el mismo nivel de iluminación a las 2:00 de la madrugada. La reducción de potencia, el apagado durante determinadas franjas horarias o la detección de presencia permiten adaptar la iluminación al uso real del espacio, en lugar de mantener un nivel constante durante toda la noche.
Estos escenarios de regulación pueden programarse mediante perfiles de iluminación y ajustarse a través de la SunnAPP. El interés no reside en la tecnología en sí misma, sino en la posibilidad de adaptar con el tiempo el nivel de iluminación a las necesidades reales del lugar.
La detección puede complementar este enfoque: la iluminación se mantiene a un nivel reducido cuando no hay usuarios presentes y aumenta puntualmente cuando es necesario. De este modo, permite conciliar el confort de los usuarios con la reducción de la iluminación innecesaria.
La lógica es sencilla: más luz cuando el uso lo requiere y menos cuando deja de ser necesaria.
Una farola solar no es automáticamente beneficiosa para la biodiversidad. Si es demasiado potente, está mal orientada o permanece encendida innecesariamente durante toda la noche, también puede contribuir a la contaminación lumínica.
Su interés reside, por tanto, en combinar autonomía energética y control de la iluminación.
La autonomía también ofrece otra ventaja: evita tener que prolongar la red eléctrica hasta el punto de luz. Dependiendo del contexto, esto permite limitar los cables, las zanjas y determinados trabajos de conexión, algo especialmente interesante en espacios naturales, parques, vías verdes o zonas poco urbanizadas.
En estos entornos, reducir las obras no sustituye, por supuesto, al estudio ecológico del lugar, pero puede contribuir a limitar determinadas intervenciones sobre el suelo y la vegetación.
En Cambes, en Gironda, por ejemplo, se instalaron farolas solares UP2 en una calle que hasta entonces no disponía de red de alumbrado público. La ausencia de conexión a la red y de obras de ingeniería civil permitió no intervenir sobre los árboles situados alrededor de la zona de instalación: un ejemplo concreto de cómo la autonomía solar puede responder a una limitación de planificación sin multiplicar las obras.
La trama oscura nos recuerda que no existe una solución universal. Sobre todo, invita a no razonar punto de luz por punto de luz: incluso un equipo bien diseñado, considerado de forma aislada, puede contribuir a fragmentar un corredor nocturno si está mal ubicado o permanece encendido en momentos inadecuados.
Antes de elegir un equipo, primero hay que comprender el lugar: ¿cuáles son los usos nocturnos? ¿Qué espacios necesitan realmente iluminación? ¿En qué horarios? ¿La zona se encuentra cerca de un corredor ecológico, de un espacio con vegetación o de un hábitat sensible? ¿Cómo se integrará el futuro punto de luz en la continuidad de los espacios oscuros del territorio? ¿Qué nivel de iluminación es realmente necesario?
El diagnóstico del lugar y de su entorno debe, por tanto, guiar el proyecto. La elección de la solución viene después: fotometría, nivel de iluminación, temperatura de color, programación o detección son herramientas destinadas a responder a una necesidad identificada, y no un fin en sí mismas.
Preservar la noche no significa renunciar a la iluminación. Significa decidir mejor dónde, cuándo y cómo aportar luz.
Este enfoque también forma parte de la estrategia de RSE de Sunna Design: aprovechar la autonomía solar al mismo tiempo que se trabaja en la sobriedad energética, la durabilidad de los equipos y su integración en el territorio. La iluminación solar puede convertirse así en una verdadera herramienta al servicio de una iluminación más sobria, más precisa y mejor adaptada a su entorno.
Porque la mejor luz no siempre es la que más ilumina, sino la que ilumina de forma justa.
Una trama oscura es una red de zonas y corredores ecológicos nocturnos en los que se preserva la oscuridad para limitar los efectos de la luz artificial sobre la biodiversidad. Complementa las tramas verde y azul al tener en cuenta los desplazamientos y las necesidades de las especies activas durante la noche.
El alumbrado público puede fragmentar los corredores ecológicos nocturnos cuando es demasiado intenso, está mal orientado o permanece encendido innecesariamente durante toda la noche. Integrar la trama oscura en un proyecto de iluminación consiste, por tanto, en preguntarse dónde es realmente necesaria la luz, en qué momento y con qué nivel de iluminación.
Se pueden combinar varias medidas: limitar la iluminación a las zonas útiles, orientar con precisión el flujo luminoso, elegir una temperatura de color adecuada, reducir la intensidad durante los periodos de baja afluencia y utilizar perfiles horarios o detección de presencia cuando sea pertinente. El objetivo es aportar la cantidad justa de luz, en el lugar adecuado y en el momento oportuno.